TOMÁS FÁBREGAS BOUDIÑO   Leave a comment

6.3.- TOMÁS FÁBREGAS BOUDIÑO.

 

 

 

            Pero hay acontecimientos y personalidades que, como la propia labor de Milhomes, alcanzan el rango de históricos muy pronto en el tiempo, sin necesidad de que pasen por encima de ellos siglos de pátina. Tal es el caso de la figura de Tomás Fábregas. De no haberse cruzado en su camino el SIDA, Tomás, en buena lógica, todavía nos acompañaría hoy día, pero las circunstancias de la vida son las que son y de ellas podremos cambiar lo que podamos, nunca todo.

 

            Lo que supuso Tomás Fábregas (fallecido en 1994) en la historia mundial del SIDA, nos llegó de mano del compañero, Pedro Morlán, quien fue testigo directo, en Estados Unidos, de su labor. Se conocieron cuando Pedro trabajaba como colaborador en crítica de arte para el Washington Post y Tomás lo hacía en la UNESCO. Pedro se convirtió en el narrador del inmenso drama que se desarrollaba a su alrededor y en las mismas carnes de Tomás. La muerte campaba y a diario se recibía la noticia del fallecimiento de un amigo o del amigo de un amigo… no en vano, sólo en Estados Unidos, son ya centenares de miles los muertos por el SIDA, muchos, muchísimos de ellos homosexuales.

 

            El drama no resultaba del todo ajeno pues Coruña, silenciosamente, ha perdido también centenares de vidas humanas. Con todo, no nos quepa ni la más mínima duda de que la labor de Tomás, desde ultramar, ha salvado a muchos coruñeses que podrían haber sido víctimas de la enfermedad si su aireación se hubiese hecho esperar más.

 

            Con estas novedades llegó a Milhomes el ánimo de investigar y pudimos acceder a una pequeña parte (impactante por sí misma) del currículum de Tomás de la que destaco lo siguiente:

–                     Tomás ha merecido el reconocimiento de la UNESCO al punto de hacerlo figurar en su página web con el significativo apelativo de “cruzado” de la lucha contra el SIDA y sus perniciosos efectos sociales.

–                     La ciudad de San Francisco dedicó un día en homenaje a su labor. Según podemos ver y leer en La Voz de Galicia del 9 de agosto de 1992, donde se nos presenta la imagen original de la “Proclamación” institucional de la alcaldía con el siguiente contenido: “La ciudad y condado de San Francisco está orgullosa de unirse a Tomás Fábregas en su valiente lucha contra la odiosa y discriminatoria norma de visitantes y residentes extranjeros con sida….  se acuerda que yo, Frank M. Jordan, alcalde de la ciudad de San Francisco, en reconocimiento a sus históricos y valientes esfuerzos, proclame el 25 de julio del año 1992 como el día de Tomás Fábregas en San Francisco.”

–                     También a su memoria, se dedicó el manual “HIV & Immigrants: A Manual for AIDS Service Providers”, publicado en Estados Unidos.

–                     Fue integrante de la organización internacional antisida ACT-UP.

–                     Fue, como nos recuerda el doctor Pedreira Andrade (jefe de Servicio de Medicina Interna y Coordinador de la Unidad de SIDA del Juan Canalejo) en su artículo de La Voz de Galicia del 5 de noviembre de 2003, un altísimo cargo, tan alto como que fue directivo, de la Fundación Antisida de San Francisco. Decir la Fundación Antisida de San Francisco no es decir cualquier cosa, es pronunciar el nombre de una de las principales instituciones mundiales de lucha contra el SIDA, sino la más importante, toda vez que su tenaz y rebelde labor fue una de las principales causas de que las autoridades se tomasen en serio el investigar y poner los medios para evitar los contagios.

–                     Puntualizar que el momento crucial, por el cual adquirió proyección mundial su trabajo, fue en 1992, cuando la administración del presidente George Bush disponía que ningún extranjero con SIDA pudiese entrar en el país. Por ese motivo la Conferencia Mundial del SIDA, prevista en EEUU, tuvo que trasladar su convocatoria a Holanda. Tomás iría a esa conferencia, lo que significaba salir del país y tener que volver a entrar en el mismo siendo “un extranjero con SIDA”. Seguramente podría haber salido y entrado sin el más mínimo problema, avalado por la solidaridad de reputadísimos personajes públicos, pero optó por hacer la denuncia pública de una normativa altamente discriminatoria. Advirtió públicamente al presidente Bush de su salida de USA y le retó a impedirle entrar… No fue quien, la administración Bush de impedir su regreso al país, con lo cual se sentó el precedente para que Tomás lograse sus objetivos de progreso social y dejase de impedirse el acceso a las personas seropositivas a Estados Unidos.

 

            Toda esta información estaba, como ocurre con las dos historias precedentes, ahí, al alcance de la mano de cualquiera, esencialmente en internet, donde basta teclear el nombre de Tomás Fábregas para que salgan las referencias citadas. También el diario El País le prestó atención en su momento. Nos consta que otra revista generalista española hizo un reportaje amplio sobre su persona, pero no hemos llegado a saber exactamente cual ni las fechas con-cretas, por lo que nos resulta, de todo punto, imposible investigarlo. Más referencias habrá de las que no tengamos ni el más mínimo dato. Para Milhomes clamaba al cielo que un personaje tan importante en la historia de la salud mundial no haya tenido el más mínimo reconocimiento en su ciudad natal y por eso nos decidimos a dar la lata otra vez e iniciar las gestiones para provocar una acto de la relevancia que se merece.

 

            Desde el principio asumimos que sería una labor ardua y dura, pues pretendíamos implicar a numerosas organizaciones e instituciones.

 

            No fue fácil, nada fácil, toda vez que sabíamos que su familia seguía viviendo en el área metropolitana y abordar un tema tan escabroso para nuestra ciudadanía como la homosexualidad y el SIDA, podía suponer recelos. Así fue. La primera entrevista nos deparó el perfil de unos familiares cercanos ya muy mayores, educados en tiempos en los que la homosexualidad era vista (todavía más que ahora, aunque parezca increíble) como una vergüenza y un auténtico desprestigio social. Familiares a los que resultaba difícil abordar el trago de tener que volver a evocar estos acontecimientos que, por más que fuesen de tan alta distinción mundial, para ellos siguen teniendo una connotación peyorativa por culpa de la homofobia interiorizada en nuestra sociedad. Tampoco era fácil para ellos, una madre con más de ochenta años y unas hermanas de más de sesenta, evocar la pérdida del “pequeñín” de la familia (había casi una generación entre Tomás y sus hermanas), volver a recordar la pérdida de un ser tan querido.

 

            Con el ánimo de superar este recelo me embarqué en la tarea de conseguir notorios apoyos institucionales para que no quedase duda de que la ciudad respetaba y reputaba a To-más. La oferta al Ayuntamiento de A Coruña fue ilusionada toda vez que consideraba que es la institución que por excelencia debería abordar el proyecto. La misma no era más que una declaración de muy buenas intenciones, con un programa de actos ambicioso pero a la altura de los merecimientos de Tomás. En cierta medida me hubiese gustado que fuesen ellos mismos quienes tomasen la iniciativa pero no se puede pedir peras al olmo. La respuesta transmitida desde la propia institución municipal es que no teníamos muy claro lo que queríamos hacer y vaya que si lo teníamos, lo que no teníamos es ni un duro y no parecía que fuésemos a tenerlo. Hice las gestiones pertinentes en la Obra Social de Caixa Galicia y en la Diputación Coruñesa. A priori, sobre un proyecto, que no era más que proyecto, las dos dieron palabra de que algo harían, eso sí, me dejaron meridianamente claro que no esperase que fuese mucho.

 

            Tanto “puedo prometer y prometo” sin concreciones me hicieron desistir durante una temporada de afrontar la labor, toda vez que no veía el compromiso ciudadano que me hubiese gustado substanciar. Fue, casi dos años después de las primeras gestiones cuando la insistencia del doctor Pedreira Andrade, que desde el primer momento apoyó el acto, me animaron a seguir adelante. El mismo doctor Pedreira Andrade manifiesta que haber conocido a Tomás fue uno de los acontecimientos más importantes de su carrera profesional.

 

            Así es como se concretó, con el Forum Metropolitano de A Coruña la exposición de Homenaje a Tomás Fábregas en su hall central. De todos los contenidos previstos para el homenaje finalmente sólo éste lo consideramos viable y esto porque la ONG barcelonesa “Proyecto de los Nombres”, se comprometía al envío gratuito del material expositivo a Milhomes, si finalmente no conseguíamos un apoyo financiero institucional.

 

            Por supuesto la Obra Social de Caixa Galicia, al final, no dio ni un duro, lo tenía muy fácil, echar la culpa al Prestige de todos los males de Galicia y la falta de fondos (para montar regatas para los ricos y la casa real hay dinero a espuertas pero los cuatro euros que les pedíamos no tenían de dónde sacarlos). A la Diputación (regida por el PP) ya no me quedaban ganas ni humor para ir a dar la lata. De destacar fue la ausencia del Comité Ciudadano Antisida que estaba expresamente invitado al acto y a participar en la composición de la exposición, sin dar ningún tipo de explicación.

 

            Tiene sentido extenderse en las circunstancias que rodearon la formalización de este acto de homenaje en la medida que permite ver a cualquier ciudadano que uno no sólo es lo que el mismo hace o constituye sino también lo que le dejan ser (lo decía muy bien Manolo Rivas en referencia al matrimonio de Marcela y Elisa, al aclarar que era una manera, para ellas, de “reexistir”, toda vez que la vida no era la que ellas deseaban, casándose su amor tenía entidad, mientras, tanto sólo era una entelequia sin margen de expresión y vida social) en este sentido Tomás sí es un héroe de dimensión mundial pero no es nadie para su ciudad.

 

            El tres de noviembre de 2003 fue la fecha de inauguración de la exposición.

 

            El contenido de la exposición se ciñó finalmente (y a duras penas) a la presentación en el hall del Forum Metropolitano de los tapices del Memorial del Sida, venidos de Barcelona y el pase del vídeo “Corus Gay”.

 

            Los tapices constituyen literalmente, un encadenamiento de ataúdes. Modulados en “retales” de tela de 0,90 por 1,80 metros, se remiten a las medidas de un cadáver. Curiosamente son muy coloristas porque el objetivo de los mismos no es tan simple como dar por muertos a los muertos, sino reivindicar que su muerte no fue en vano, que seguimos luchando por erradicar la enfermedad y fomentar el respeto de quienes puedan padecerla ahora mismo o en el futuro. Colores porque nos negamos a ver el futuro con los designios oscurantistas que nos quieren trasmitir tan negras personalidades como la casta Reagan, Bush o el propio Vaticano.

 

            El vídeo “Corus Gay”, se rodó precisamente en la ciudad de San Francisco cuando Tomás estaba desarrollando su lucha contra el SIDA dentro y fuera de su cuerpo y narra, el mismo, la cotidianeidad de los más de cien integrantes del Coro Gay de San Francisco entre los cuales más de la mitad estaban infectados de Sida. Para aquel momento tener SIDA era la crónica de una muerte anunciada. Este documental fue emitido en TVE-2, por Documentos TV, en 1993.

 

            Me acompañaban en la inauguración Jose Luis Quintela, Director Territorial de Intermón/Oxfam, el doctor Pedreira Andrade, Luis Gralls en representación del “Proyecto de los Nombres” y, fortuitamente, la concejala coruñesa Carmen Marón. Ciertamente fue fortuita la presencia más emotiva del acto toda vez que no se me pasaba por la cabeza que tan altísima dignataria de la política coruñesa le importase lo más mínimo el evento convocado por Milhomes, por lo que me parecía mejor no hacerla perder el tiempo. Fue a propuesta de la directora del Forum que envié la noticia del acto y cual no fue mi sorpresa cuando supe que Carmen Marón había vivido la adolescencia de Tomás, visitando muy a menudo la casa familiar de los padres y hermanas de Tomás. Algún día tenía que acontecer algo así; que la labor de los desarrapados de la ciudad sea la que viene devolver el honor de los allegadísimos (por una u otra circunstancia) a los poderosos de la ciudad.

 

            La familia de Tomás dio la talla, acudiendo muchos de sus integrantes al acto. La emotividad fue permanente a lo largo de la exposición de cada uno de los integrantes que estábamos en la mesa. Al final, recibir una efusiva felicitación de la familia fue mi mayor satisfacción. No dejaron de producirse las pertinentes propuestas de colaboración, alguna amiga de Tomás manifestó su interés por reconvocar una reunión (que había tenido lugar años atrás) de amigos de Tomás con el fin de que la su memoria de su labor no se perdiera. También la concejala, muy emocionada, manifestó la grandeza del acto que acababa de concluir. Días después incluso me dijo que la gustaría que desde el Ayuntamiento de A Coruña se hiciese algo más relevante al respecto.

 

            Palabras se las lleva el viento. Me interesé por ponerme en contacto con los amigos Tomás en varias ocasiones pero “si te he visto no me acuerdo”…. De las buenas intenciones de la concejalía, “si te he visto no me acuerdo”…..

 

            Muchos pensarán que, al fin y al cabo, es ésto mucho revuelo por un muchacho que se largó de su ciudad para vivir su homosexualidad a sus anchas, sin dar explicaciones a nadie. Y pudiera haber sido así si no se diese la circunstancia de que estos gestos de rebeldía se producían en el ojo de un huracán que barre la faz de la tierra, provocando una devastación equiparable a una guerra mundial (según estimaciones de la ONU, ya son más de 20 millones los muertos de sida y las previsiones son que en el año 2020 habrán muerto más de 70 millones de personas). Tomás fue una persona a la que la vida le abrió, delante de él, las puertas de la historia. Su valiente decisión fue traspasar esas puertas y dedicar el tiempo que inexorablemente y con celeridad le acerca a la muerte, en dar vida a otras muchas personas.

 

            Cualquier gesto de inconformidad y rebeldía ante la actitud pasiva de las instituciones políticas, sanitarias, religiosas… ante el genocidio que se estaba perpetrando delante de sus ojos, resultó crucial en aquel momento. Por lo poco o mucho que haya podido forzar cualquiera de estas protestas (y la de Tomás la ponemos entre lo mucho) el desarrollo de la prevención e investigación del SIDA, obtenemos en nuestros días una ingente cantidad de personas salvadas de la muerte.

 

            Debo recordar aquí (de no hacerlo no sería fiel a la memoria del colectivo Milhomes) que la expansión del SIDA a nivel planetario se debió en gran medida a la satisfacción que producía en poderosas instituciones (iglesias de todo tipo, grupos políticos…) el hecho de que esta enfermedad pareciese matar sólo a homosexuales. Más tarde empezarían a ser también los heroinómanos y los haitianos, redundando en su satisfacción. Más rápido que el virus fisiológico se extendió el virus ideológico que implicaba a este insignificante ser en los designios de un poder divino que venía a exterminar a los “pecadores”.

 

            Para vergüenza de nuestra sociedad, a la vez que se estaba inaugurando la exposición, podíamos leer en los periódicos que obispos católicos lanzaban una nueva andanada de diatribas de condena por el uso de los preservativos, el único sistema de prevención del sida, de fiabilidad científicamente demostrada. Esta y pretéritas condenas al “condón” han sido la causa de abocar a la muerte a miles de personas, quizás millones, toda vez que los diatribas verbales se transforman en imposibilidad expresa para millones de personas de acceder a los preservativos. Poco menos que un exabrupto han parecido en la ciudad mis declaraciones en estos términos, pero no han sido ni las primeras ni las únicas que han puesto el dedo sobre la llaga, lo que sucede es que yo no tengo el pedigree, por ejemplo, del mismísimo presidente de Brasil, que tiempo después haría la misma consideración respecto a la Iglesia Católica. No debemos olvidar que han sido nuestros propios curas los que han instado a los farmacéuticos coruñeses a no vender preservativos a la población. Afortunadamente en A Coruña el poder inquisitorial no es tan poderoso como, por ejemplo, en los países hispoamericanos, y si bien algunos obedecieron estas órdenes, los más, las desoyeron, y los ciudadanos coruñeses tuvieron un fácil acceso a estos medios sanitarios. Ahora pónganse en el caso de una persona de la montaña gallega que tenga que recorrer decenas de kilómetros para poder disponer de ellos si su farmacéutico vecino se los niega. ¿Qué hará?, ¿se pegará la paliza de coche (si es que tiene) o puede que se arriesgue pensando que mala suerte sería pillar de “esa” el sida?

 

            Lo que Milhomes pretendía con este homenaje es que el humano conozca al humano. No podemos seguir sustentando nuestro futuro en prejuicios absurdos e infundados como la homofobia y otras fobias, porque no hay mayor aliado de la catástrofe que la ignorancia.

 

            No estamos al margen de que esta barbarie se vuelva a producir. La gripe asiática es un ejemplo de ello. ¿Qué hubiese sucedido si el período de incubación de una enfermedad que se propaga con tantísima facilidad fuese un poco más largo? Tardaríamos, entonces, en darnos cuenta y el hecho de saber que se morían solo “chinos”, ¿dejaría indiferente al resto del mundo hasta que fuese demasiado tarde?

 

            En cualquier caso, la lección de estas enfermedades es bien clara: el género humano es uno y sólo uno. Regodearnos en la desgracia del prójimo por considerarlo en términos despectivos y no conocer su verdadera realidad y valía nos pone a todos, literalmente, al borde de la extinción.

 

            Desde el primer momento fue mi premisa no inmiscuirme en la vida de familiares y amigos de Tomás, toda vez que todo lo que necesitábamos para justificar el homenaje estaba a nuestro alcance en medios de comunicación. Pero desde la celebración del homenaje y merced a la colaboración de su familia hemos ido sabiendo más datos sobre Tomás que contribuyen a engrandecer su personalidad.

 

            Nacido en 1985, Tomás se educó en el colegio Jesuitas de A Coruña y estudió los cuatro primeros años de Geografía e Historia en Santiago de Compostela. Tras pasar varios veranos en Londres, decidió  “abrir sus horizontes” en Estados Unidos. Trabajó cinco años en Nueva York, en la ONU, mientras estudiaba informática, y luego se fue a la Universidad de San Francisco. Con un excelente currículo académico, cursó un máster en Administración y Dirección de Empresas.

 

            Su inquietud social comenzó en Nueva York. Empezó a preocuparse por los inmigrantes, porque veía muchas injusticias y comenzó a escribir artículos en un periódico de ámbito interno. También trabajó en Nicaragua en dos misiones de alfabetización. Luego vendría todo lo que para él supuso el contraer el SIDA.

 

            La familia Fábregas recuerda a Tomás como un hombre “muy sensato y coherente, con unos principios muy firmes y que se mantenía al margen de las causas cuando veía que estas se politizaban”.

 

            Para cerrar este escrito dedicado a la memoria de Tomás, quisiera recordar a tantos coruñeses que, como él, se dejan y dejaron la piel luchando por una vida más digna para todos. Peleando por la salud de todos y contra la discriminación de las minorías.

 

            Un recuerdo muy especial para quienes han muerto abocados a la absoluta soledad por el desprecio que todavía pervive en muchas mentes coruñesas hacia los homosexuales.

 

            Y, finalmente agradecer a: Ayuntamiento de A Coruña – Forum Metropolitano (muy especialmente a su directora, Begoña Llamosas, sin cuya decidida colaboración el proyecto no habría visto la luz) / Doctor Pedreira Andrade, Jefe de Servicio, Medicina Interna del Hospital Juan Canalejo / José Luis Quintela, Director Territorial de Intermón-Oxfan / La Voz de Galicia / ONG Proyecto de los Nombres (Barcelona) y Familia Fábregas, todo lo que han hecho para que este proyecto fuese una realidad.

 

 

 

NOTA PARA BLOG: Las gestiones con la familia Fábregas fueron realizadas a través de Teresa Fábregas, hermana de Tomás.

  

CONTINÚA EN EL BLOG….. http://www.tomasfabregas.wordpress.com

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