Marcela y Elisa 1901   1 comment

6.2.- MARCELA Y ELISA.

 

 

 

NOTAS PARA EL BLOG:

 

LA HISTORIA DE MARCELA Y ELISA, NI DE LEJOS CONCLUYE CON LA QUE SE CUENTA AQUÍ. A FINALES DE 2008, LA PUBLICACIÓN DEL LIBRO “ELISA Y MARCELA: MÁS ALLÁ DE LOS HOMBRES” AÑADE NUEVOS E INTERESANTÍSIMOS CAPÍTULOS A LA MISMA. EN BREVE CREARÉ UN BLOG CON UN COMPENDIO DE TODO, MIENTRAS Y TANTO EN INTERNET SE PUEDE “BUCEAR” PARA ENCONTRAR ESTA DOCUMENTACIÓN.

 

LOS ESCANEADOS QUE AÑADO PARA COMPLETAR ESTE CAPÍTULO NO SON LOS DE “LA VOZ DE GALICIA” PORQUE TENDRÍAN MUY POCA CALIDAD. PERTENECEN A UNA REVISTA QUE DESCUBRÍ EN LOS ARCHIVOS DE MADRID.

 

En el mismo momento en que concluía el año 2000, el mismo día 31 (curiosamente, también fue un 31 de diciembre cuando se publicó la historia de Onorato) tenía mi primera noticia del periplo de Marcela y Elisa por un artículo de La Voz de Galicia, escrito por Carlos Fernández. Otros artículos del mismo autor, en el mismo periódico y concernientes a este tema, son del 19 y 20 de junio de 1988.

 

Pero las referencias coetáneas a los hechos, las podemos encontrar en los artículos de La Voz de Galicia de 1901, más exactamente 22, 23, 24 , 25, 26, 27, 28 y 30 de junio. La documentación abunda al respecto y Santiago Daviña me ha dado cuenta de que está recogida en otros periódicos coruñeses del momento archivados en la Real Academia Gallega. También periódicos españoles y extranjeros se interesaron por el tema, según Santiago. En todo caso es documentación que he podido indagar sólo parcialmente.

 

De estos artículos, por su relevancia a la hora de describir la historia de la que habla-mos, extracto los siguientes contenidos:

 

1901-22 de junio

 

            Pongamos á los lectores en antecedentes:

            Allá por el año de 1885, cursaba en la Escuela Normal de Maestras de La Coruña el año tercero de la carrera de Magisterio la señorita Marcela Gracia Ibeas, de 13 años de edad á la sazón, hija del capitán del regimiento de Murcia D. Manuel Gracia y de la señora doña Marcelina Ibeas.

            Un día llegó a casa hablando con verdadero entusiasmo de una amiga que en la Normal había conocido.

            -¡Ay, mamá! -dijo poco más o menos; -¡si vieses que amiga más simpática y más buena tengo! Estoy encantada. La conocí en la Escuela. Es pariente de la directora. No estudia, pero va allí a trabajar.

…..

            Las relaciones de las dos muchachas se hicieron cada vez más íntimas.

            Los padres de Marcela llegaron á verlas, con desagrado primero y luego con disgusto muy vivo.

……

            Graves disgustos ocasionó tal amistad en el seno de la familia Gracia-Ibeas, tan graves, que no falta quien diga que influyeron mucho en la quebrantada salud de su pundonoroso padre, hoy fallecido.

            En fin, cómo se pondrían las cosas, que el Sr. Gracia, de acuerdo con su esposa, acordó hacer salir a su hija de La Coruña.

            La enviaron a Madrid, y allí permaneció unos cuatro meses.

……

            Al participarle, un día antes, que iba á ponerse en viaje, sufrió Marcela un violento acceso nervioso.

            Imposibilitada de ver a su amiga Elisa, la escribió. Envió la carta por correo interior.

            Elisa acudió desolada, verdaderamente impresionada.

            Penetró en el domicilio de su amiga como una bomba, sin detenerla consideración alguna.

            No llegó a ver á Marcela. Sus padres lo impidieron. La escena que se produjo entre ellos y Elisa fue de lo más violento que puede suponerse.

            El Sr. Gracia, indignado, olvidándolo todo ante la consideración de que por causa de la maléfica influencia de Elisa tenía que hacer salir á su hija de La Coruña, llegó á maltratarla.

            La derribó, y en nada estuvo que le diese que sentir gravemente.

            Todo pasó.

            Marcela volvió al fin de Madrid.

            Elisa había terminado sus estudios de maestra elemental y desempeñaba interinamente la escuela de Couso.

            Al saber el regreso de su amiga vino a La Coruña, y por aquí estuvo largo tiempo.

            Renunciamos a detallar más.

            Marcela Gracia se hizo maestra superior; fue á desempeñar la escuela de Calo; con ella se fue Elisa, que ya había cesado entonces en el desempeño interino de la suya.

            Transcurrieron los años. Siete nada menos llevaron las dos amigas juntas en Calo. De allí pasaron á Couso.

            Más posteriormente, hace dos años, fue nombrada Marcela Gracia maestra de Dumbría.

……

            La señora Ibeas, madre de Marcela, acabó por acostumbrarse a la idea de que su hija no podía separarse de Elisa, y de que vivía con ella.

            “No la podía ver”, según gráficamente se dice, pero no pudiendo hacer nada para romper esas relaciones, las dejaba seguir.

……

            A fines de Abril -el 30 ó 31- Elisa Sánchez Loriga se presentó al párroco de San Jorge, Sr. Cortiella, vestida de hombre, solicitando ser bautizada.

            Díjole llamarse Mario Sánchez Loriga y ser natural de La Coruña; explicó que no se le había bautizado, en atención a las ideas religiosas de su padre; manifestó haber permanecido en Londres durante largo período de tiempo; expuso su deseo de normalizar su situación católica, toda vez que pensaba contraer matrimonio en breve…

            Dijo mucho más, habló extensamente, desarrollando con exactitud un plan debidamente preconcebido.

            El Sr. Cortiella ni por asomo pudo suponer que de una mujer se trataba.

…….

            Se celebró el bautizo el día 26 de Mayo, día de Pentecostés, á las tres de la tarde.

…….

            Luego, en una ocasión, con gran apremio, pidió y obtuvo certificación de su partida novísima de nacimiento y de la de su hermana Elisa, es decir, la suya verdadera.

            Un día habló en serio con el Sr. Cortiella de su futura boda.

            Trajo certificación del cura párroco de Dumbría de haber sido leídas en aquella parroquia las amonestaciones de Mario con la señorita Marcela Gracia Ibeas, sin que nadie pusiese reparo á la boda.

            El cura delegaba en el Sr. Cortiella para efectuarla.

            Y la boda se hizo, después de cubiertos los necesarios requisitos en el Juzgado municipal. Allí estuvo para arreglarlo todo la propia Elisa, ó el propio Mario.

            Nadie presumió tampoco que pudiese tratarse de una mujer.

            El matrimonio se efectuó el día 8 de Junio á las siete y media de la mañana.

            Casó á las dos mujeres el Sr. Cortiella.

            La novia, Marcela Gracia, que es regularmente agraciada, baja y delgada, vestía un traje castaño, modesto, pero decente; llevaba mantilla y sobre el pecho un pequeño ramo de azahar.

            Fueron padrinos el tenedor del Crédito Gallego D. Manuel Hermida,  y la viuda del comandante retirado Sr. Sánchez, doña Ricarda Fuentes, vecina de la calle del Mercado.

…….

            En representación del Juzgado municipal estuvo el oficial del mismo, D. Manuel Castejo. Levantó el acta consiguiente y se fue.

…..

            ¿Cómo se descubrió el tremendo cotarro?

            No puede determinarse bien, porque el Sr. Cortiella, único fijamente enterado de ello, se halla en Santiago, á donde fue á ejercicios espirituales en el Seminario.

            Sin embargo, parece que recibió una denuncia, en la cual se decía que Mario es mujer.

            Se mandó buscar al prójimo ó á la prójima. Como había indicado que habitaba en la calle de Sinagoga, allá corrieron para avisarla.

            No se la conocía por allí.

            Al fin, por medio de su madrina de bautizo, se logró darle caza.

            Fue avisado por el Sr. Cortiella el médico D. Antonio Deus.

            Mario ó Elisa fue sometido a un reconocimiento facultativo.

            Se negaba tenazmente á ello.

            Se resistió con todas sus fuerzas.

            Al fin…

……

            Del paradero de los protagonistas de este suceso nada en concreto se sabía anoche. La policía no los busca porque no tiene orden para ello.

            El Juzgado de La Coruña no interviene aún en el asunto. Se habla de que el de Corcubión es quien comenzó ya á incoar diligencias.

            Dícese que al salir de Dumbría para La Coruña, habían indicado que Elisa venía para embarcar para América. No se sabe que lo haya verificado.

 

1901-23 de junio

 

            Ya hemos dicho que después de la boda tomaron los esposos chocolate en el domicilio de la madrina.

            Salieron de compras, y á la vez fueron á retratarse á la fotografía del Sr. Sellier.

            Ayer hemos visto una de las copias del retrato, curioso ejemplar, que el martes, probablemente, se exhibirá en el escaparate de la fotografía.

            Es un retrato en tamaño de tarjeta de salón.

 

1901-24 de junio

 

            También se sabe que por esos días estuvo en una conocida casa consignataria de esta capital, preguntando que costaba el billete en tercera clase para Buenos Aires.

            Dijéronselo, é hizo luego detenidas preguntas acerca de los documentos que eran necesarios presentar para que el Gobierno civil le expidiese el pasaporte.

            Cuando le indicaron que tenía que presentar una certificación de libertad de quintas, manifestó que con el no rezaba esto, porque era súbdito inglés.

            Habló de la posibilidad de que le acompañase “su esposa”.

            -¡Largo viaje! -parece que dijeron en broma.- ¿Querrá ir?

            – Mi mujer irá á donde yo quiera- contestó Elisa-Mario.

            No llegó a formalizar por entonces nada relativo a la marcha.

            No se sabe si con posterioridad a los sucesos lo había realizado, embarcando en alguno de los buques que de nuestro puerto salieron últimamente para la República Argentina.

            Hay muchas personas que así lo afirman, de igual manera que aseguran otras que los tórtolos han ido á Portugal.

…….

            Sería curioso recoger de entre los mil comentarios que suscita este asunto, muchas de las consideraciones y dudas que sobre diversos aspectos del mismo se ocurren á las gentes de todas clases, desde las que pueden llevar borla académica hasta las más intensas.

            Una pregunta hay que creemos debe ser recogida, porque la hacen todos.

            ¿Cuál o cuales delitos han cometido Elisa-Mario y su esposa?

            Entre la gente no versada en leyes abundan los que, juzgando por la delincuencia del ruido que están metiendo los culpables, creen que han incurrido los pobres poco menos que en la privación de libertad para toda la vida.

            Y como no dejan de tener por ahí sus simpatías, es de rigor tranquilizar a los simpatizadores diciéndoles que la cosa no es para tanto, ni mucho menos.

 

1901-26 de junio

 

            De los principales periódicos y revistas de Madrid han pedido telegráficamente á esta capital copias del retrato para darle publicidad, pero el Sr. Sellier se niega rotundamente á facilitar alguna.

 

1901-27  de junio

 

            El día 10 del mes corriente pasaron los “esposos” en viaje de novios por la villa de Vimianzo, con dirección a Dumbría.

……

            Circuló la voz por la villa de que en el coche de La Coruña llegaba Elisa, la ex maestra de Calo.

……..

         Elisa es muy conocida en Vimianzo.

            Cuando vestía de faldas se relacionaba con las familias más distinguidas de la localidad.

            No es de extrañar, pues, que al punto fuese reconocida por cuantas personas que allí la vieron.

            Algo pudo hacer titubear el sombrero cordobés y el traje de hombre, pero de todas suertes, como el parecido era tan idéntico, casi todos los aldeanos exclamaban al verla de aquella guisa:

            -Si non é doña Elisa e ó demo na sua figura.

…..

            Llegaron los esposos a Dumbría.

            Entre el pasmo y las muestras de admiración de cuantos aldeanos los vieron pasar y que se hacían cruces al ver a “doña Elisa” vestida de hombre, se dirigieron las dos mujeres á la casaescuela en la cual Marcela da enseñanza.

…..

            Se enteró el párroco de lo ocurrido, y cuéntase que sin poder dominar la indignación que le produjo, se encaminó, estaca en mano, á casa de las dos mujeres.

            Se dio el caso de que ambas se dirigían al propio tiempo á visitar al cura.

            Llevábanle en una bandejita los dulces de la boda.

            Se encontraron en el atrio de la iglesia.

            La escena comenzó muy animada por parte de Marcela.

            -¡Señor cura! ¡Me he casado ya! Aquí tiene usted a mi marido.

            Elisa saludó, y parece que sacando un cigarro pero se lo ofreció al sacerdote.

            Este rehusó aceptarlo.

            Siguió hablando Marcela.

            -Íbamos a llevarle el regalo de boda.

            El cura no quiso oír más. Encolerizado comenzó á fulminar anatemas contra las dos individuas, aícando en términos muy duros proceder tan sacrílego como inverosímil.

            La entrevista hubiera tenido quizá un final violento.

            Mario-Elisa se adelantó entonces, con las manos hundidas en los bolsillos de la ajustada chaqueta, y encarándose con el párroco, le dijo:

            -Oiga V, caballero, si hasta el 19 de Mayo he sido Elisa Sánchez Lóriga, desde el 8 de Junio soy Mario José Sánchez Lóriga, el hermafrodita. Cónstele á V, para que no vuelva a importunarnos.

            Y se fue con su “mujer”.

            La tremolina que produjo en la aldea la noticia de lo ocurrido fue espantosa.

            Los aldeanos, aún sin comprender bien de lo que se trataba dieron á los “esposos” una cencerrada monumental.

            Tales proporciones tomaron la rechifla y las amenazas, que Mario salió huyendo de Dumbría y se vino á La Coruña.

            Desde entonces allá se está Marcela muerta, sin duda, de soledades.

……..

            Se está procediendo a la formación de expediente para dejar cesantes á las dos maestras.

            Cuando Elisa-Mario desempeñaba la escuela de Calo y su amiga la de Dumbría, no por eso dejaban de verse a diario. Elisa recorría todas las noches los 11 kilómetros que separaban un pueblo de otro.

 

1901-28 de junio

 

            Hizo dos años en Mayo último que Marcela y Elisa residían allí.

            Hacían vida tan íntima que pronto dio lugar á comentarios. No tenían criada. Ellas mismas iban al río á lavar la ropa, á la fuente por agua, etc.

            Marcela se captó simpatías. Su amiga resultaba bastante menos simpática.

            Su brusquedad, su aspecto hombruno, hizo que se la bautizase con un mote.

            Le llamaban O civil.

……

            El jaleo que se produjo en el pueblo fue todo lo grande que puede suponerse.

            La casa de los esposos fue rodeada.

            En la manifestación tomaron parte infinidad de personas, entre ellas, no pocos mozos de armas tomar.

            Se produjo tremenda gritería.

            La cosa se ponía seria.

            La idea era atrapar á Elisa y reconocerla por buenas o malas, y darle luego una paliza soberana.

            El susto de las dos mujeres debió ser morrocotudo, pese á la energía varonil de Elisa.

            -¡Que salla esa! – exclamaban muchas voces.

            -¡Que salla ó marimacho!

            -¡Que se presente O Civil!

            Más, mucho más se dijo, como puede suponerse, pero no es posible transcribirlo por lo “gordo”.

            Dicho está que Elisa no salió.

            Lo que hizo, demostrando una vez más su vivacidad y su carácter resuelto, fue aprovechar un instante en que la puerta posterior de la vivienda estaba mal vigilada y huir, descolgándose por una ventana.

            Cuando los mozos lo advirtieron, ya no pudieron seguirla.

            Se desesperaron, pero nada realizaron contra Marcela.

………

            Marcela, que seguía dando escuela, se fue sin despedirse de nadie.

            Cerró la escuela y su casa -dos edificios distintos- y dejó las llaves a un vecino.

            Al amanecer del día 25 último la encontró un aldeano de Berdeogas en el camino de la feria de Baiñas, que conduce a Santa Comba..

            Llevaba una cestilla y un pequeño envoltorio.

            Se supone que se dirigía a Santiago.

 

1901-30 de junio

 

            Podemos hoy satisfacer la curiosidad del sinnúmero de personas que nos han significado el deseo de conocer los retratos de Elisa-Mario y Marcela.

            El apremio era grande, porque á la infinidad de cartas y manifestaciones verbales en que tal demanda se nos hacía, sólo podíamos contestar con la imposibilidad o por lo menos la dificultad grandísima de obtener la fotografía de los recién “casados”.

….

            Hay que volver atrás, como en las novelas, aun cuando ésta no lo sea.

            Hemos averiguado que Elisa-Mario se dedicó en La Coruña a buscar hospedaje para ella y su “esposa”, antes de ir a parar a la posada de la calle de San Andrés, núm. 101.

            No se puede precisar de momento si esto sucedió después de su huida de Dumbría, pero de todas suertes ello es que pasó después de efectuarse la boda.

……

            Ayer se aseguraba que Mario-Elisa tomó billete en la estación del ferrocarril de La Coruña para Tuy, y que Marcela lo fue a adquirir a la del Burgo para la misma localidad.

            Deducíase de esto, cuya exactitud es dudosa, que ambas han marchado a Oporto, en cuya localidad parece que tienen parientes una de ellas.

            No podemos asegurarlo.

 

20 de junio 1988

 

Lo cierto es que en Buenos Aires acabaron Mario y Marcela y que años después uno de los cónyuges -se dice que Mario- falleció y la otra mujer se casó con un hombre de “los de verdad”.

 

            Esto es lo que he podido desentrañar en La Voz de Galicia. El apunte acerca de lo que aconteció en Argentina es muy interesante pero desconozco en que se fundamenta, sería muy interesante investigar lo acontecido con ellas en ultramar pero es algo que se escapa a mis posibles. Pero hay más. Más que, sin embargo, no aporta ningún tipo de dato que ayude a perfilar la historia. Todo lo contrario, si acaso, la enrarece. En cualquier caso demuestran cual es la actitud de otros medios de comunicación hacia este acontecimiento. El soporte de esta opinión es la “Revista Gallega. Semanario de Literatura e Intereses Regionales” en sus números 329 y 331 de 1901, publicada en A Coruña, en aquel mismo tiempo.

 

7 de julio 1901

 

“El fomento del escándalo.

            Más de una vez hemos protestado de esa información indirecta y exagerada con que algunos periódicos, en el deseo de saciar la voraz e insaciable curiosidad del público, llenan sus columnas sin respeto ni consideración alguna, pues la narración de un hecho que de no darle importancia pasaría como uno de tantos, llega a convertirse en difamación con la que se hecha por tierra la reputación de respetables personas que no deben estar comprendidas en los desvaríos realizados por individuos de su familia que han tenido la desdichada fatalidad de haber caído en falta.

            Si lo relatado tan minuciosamente sirviese de ejemplaridad y esto fuese el objeto de los que el hecho divulgan, aún podría caber algo de disculpa en el proceder de los narradores, pero generalmente lo que con ello se consigue es dar amplitud al escándalo, convertir a los protagonistas en héroes de novela que no falta quien desee imitar, y lo que es más censurable, tener por único fin la propagación del suceso, la venta de más ejemplares del periódico indiscreto resumiendo en un puñado de céntimos la tranquilidad de un hogar honrado.

            Y no se conforma con lo dicho alguno de los periódicos, sino que usurpando sus funcionarios al Juez que ha de entender en la causa, celebran conferencias con los que por algún concepto han de intervenir en ello: toman declaraciones que comentan con objeto de imponer sus opiniones al Magistrado, y entran en otra infinidad de interioridades y pormenores que su proceder resulta verdaderamente delator e inquisitorial.

            Bien sabemos que al público lo domina una curiosidad malsana, pero para prevenir esa deplorable condición, debe presidir un gran tacto en los informadores, porque de no ser así, y dada la poca humanidad del vulgo, la prensa se convierte, a veces, en cómplice de un mal cien veces peor que el que se trata de hacer que no quede impune.

            Ciertos hechos, en su mayor parte del dominio privado, no le importan a nadie, y aún los mismos que con avidez buscan las hojas que les informan en detalles que no les interesa, censuran el que a tal extremo se lleve la monotonía semi-hidrófoba de la información, mientras otros asuntos de importancia pasan desapercibidos.

            Nadie se hace reo de un delito porque si, esto es, por el gusto de verse procesado y perseguido, despreciado y maldito por la sociedad, y en la comisión de determinados hechos siempre preside un algo de desviación moral o perturbación mental que mas que otra cosa debe inspirar compasión, pues muchos de los que divulgan un acto equívoco con minuciosidad de detalles, si se investiga su vida íntima, tal vez haya en ella puntos negros que si salieran a la superficie causarían espanto y repugnancia.

            Ya que no otra cosa haya discreción: relátese lo que sea merecedor de que el público lo conozca; pero haya parquedad en el relato y no se aumente la pena hondísima de una familia con chismografías mas propias de seres abyectos que de hombres de sentimientos, porque al declarar nombres propios se pone en la picota de la murmuración y del descrédito a quienes nada han hecho por perder su reputación, quizás para no volver a recobrarla.

            Castiguen a los culpables, pero déjese en paz con su dolor a los que son del todo inocentes, aunque la culpa de los otros les haga padecer.

            Ni nos concretamos a ningún caso aislado ni a nadie aludimos particularmente; nuestras reflexiones tienen un sentido general y van encaminadas a que no se adultere y prostituya la nobilísima misión de la prensa digna que debe alcanzar otras alturas que aquella a que conducen escandalosos chismes de vecindad por el afán de la información.

            En un suceso reciente se mandó procesar por escándalo a los protagonistas del mismo, siendo así que el escándalo ha sido promovido por unos periódicos que dieron conocimiento del hecho con rebuscamientos informativos que toda conciencia honrada debe rechazar.

            Tales periódicos, pues, promovedores del escándalo, debieran así mismo ser procesados para ser corregida de algún modo su imprudente indiscreción con la que no hicieron cosa de mas valer y sustancia que fomentar el escándalo.

 

21 de julio 1901

 

“Las bodas sáficas. O las casadas de La Coruña (1)

            De intento nos hemos ocupado lo menos posible de ese escándalo asquerosísimo recién dado por dos mujeres en La Coruña.

            Pena, muy profunda pena, es lo que nos produce un día y otro día que la llamada “gran prensa”, la que se atribuye nada menos que el cargo de dirigir al público haciéndose a la vez eco fiel de sus opiniones, consagre calumnias y más calumnias llenas de abominables y nauseabundos detalles, a ese extremo inconcebible de degeneración e inmoralidad desvergonzada dando así carta  de naturaleza a una abominación horrible, entre lo que pueda decirse.

            Aunque nos tachen de semejanza en este punto con los neos, diremos que somos partidarios del silencio de la prensa acerca de los suicidios y de los otros crímenes, cuya noticia, ninguna, absolutamente ninguna, utilidad puede reportarle a las multitudes; ninguna propaganda a las ideas de justicia, de libertad y de moral.

            La prensa debe ser hoy algo mas que una esquina donde colocar a troche y moche en beneficio de una empresa todo lo que puede excitar curiosidad más o menos sana de las gentes.

            Pero aún comprendemos la noticia e información sobre el delito del día y el suelto en que da cuenta de la prueba de unos sables; lo que nada puede justificar es el descenso voluntario del periodismo a esas cloacas de la degeneración, de donde nada se puede sacar presentable ante un pueblo serio, nada cuya noticia le ocasione otra cosa que inútiles peligros a la moral.

            Moya, el director de El Liberal, nos ponderaba una día lo expuesto de ciertas informaciones que han de colarse después con el periódico por debajo de las puertas (textual) y pasar ante la vista de las señoras y de los niños.

            Pues quisiéramos haber oído todos los comentarios que en doncellitas y en las muchachas de poca edad habrá suscitado ese eterno insistir en la boda de las dos mujeres.

            …………….

            Y he aquí a una madre apuradísima teniendo que decir: ¡que oculten el periódico a los niños…! y obligada a los mismos circunloquios y mentiras que toda señora usa cuando sus hijas le preguntan, catecismo o devociones en mano, qué quieren decir aquellas cosas… aquellas preguntas del examen de conciencia.

            Creíamos nosotros que, si bien es necesario hablar a veces del vicio, siempre para combatirlo, nunca es lícito traerlo a colación sólo para dar noticia de él; pero, de cualquier modo, hay aberraciones y vergüenzas de tal género, tan bajos, tan repugnantes, que ni por un fin tan justo pueden publicarse, porque manchan la pluma, el papel y la mano que lo toca. Por algo la justicia tiene establecido que haya juicios a puerta cerrada.

            Estamos quejándonos día y noche de la degeneración en que yacemos, y no se ha caído en la cuenta de que ciertas publicaciones no pueden servir más que para darle incremento para canonizarla.

            (1) Por coincidir con lo por nosotros publicado en el número 329, reproducimos el fragmento de un artículo que vio la luz en el periódico El País, de Madrid.

 

            Queda en evidencia el desprecio tan extremo que para algunas personas de la época significaba cualquier tipo de manifestación de homosexualidad. A tal punto llega el mismo que consideran que cualquier circunstancia que pueda remitirnos al delito “nefando” debe ser censurada o referida de manera totalmente indirecta. A lo largo de mi actividad en Milhomes, y por lo que reflejan las páginas de este libro, queda, así mismo en evidencia, que para muchos gallegos esos cien años han pasado en balde y todavía siguen en la incapacidad de mencionar nada relativo a la homosexualidad, ni siquiera la propia palabra “homosexual”. Viven pues muchos gallegos, en cuestiones morales, como en el siglo XIX, cuando ya estamos en el XXI.

 

            El pudor de este semanal es tanto que ha tenido que usar la disculpa de un artículo madrileño para dar noticia más concreta de lo que ha acontecido en A Coruña. Le viene de perlas que así sea porque la sarta de insultos que se vierten contra la homosexualidad la pone en boca de otros y así la suya propia queda pía.

 

            Lo Transcrito de La Voz de Galicia y la Revista Gallega es lo primordial de la historia y, toda vez que del periplo transoceánico y el desembarco en Buenos Aires no hay más noticia que esta inconcreta aseveración de Carlos Fernández en 1988, a uno, que es un romántico, le apetece quedarse con la imagen de esas dos mujeres frente a un inmenso océano encarando un futuro lleno de felicidad, lejos de la mezquindad de la tierra que las vio nacer.

 

            Bien, lo primero que puede deducir cualquier lector que tenga dos dedos de frente con sólo ver estos retazos de la historia de Marcela y Elisa es que nos hallamos ante dos mujeres muy especiales para la época. Tiempos de gran analfabetismo en los que dos mujeres maestras tenían que significar una excepción singular.

 

            Desconozco qué podían saber estas dos mujeres acerca de temas como el feminismo o los movimientos homosexuales que, pese a ser realmente novedosos, ya tenían su implantación en el viejo y nuevo continente. No sería raro, que hasta ellas, por ser Coruña ciudad portuaria, llegasen también este tipo de reflexiones, como llegaron con prontitud a la ciudadanía las corrientes estilísticas y de pensamiento del momento (modernismo, eclecticismo….).

 

            En cualquier caso, el pundonor, la decisión y valentía de esos dos corazones está más que demostrado. Dos mujeres contra el mundo. A mi me gusta compararlas con otra gran mujer de la historia de la ciudad como fue María Pita para colegir que el mérito de ellas no es menor, toda vez que la heroína coruñesa por excelencia afrontó, con arrojo, una situación difícil pero en la que, al fin y al cabo, tenía el apoyo de toda su conciudadanía, mientras que la decisión de Marcela y Elisa las ponía a ellas solas frente a todo su mundo, sin la más mínima complicidad auxiliadora. María Pita expuso su vida, Marcela y Elisa expusieron la suya. No hay más que ver la “gracia” de la cencerrada popular en la que si hubiese habido un poco más de saña de los pueblerinos y la arenga oportuna del cura del pueblo el chiste hubiese acabado en pura lapidación.

 

            Hoy Marcela y Elisa siguen esperando el merecido reconocimiento de su ciudad, mientras tanto debemos agradecer la colaboración de Pilar García Negro y Carlos Aymerich del BNG por su apoyo a la creación del Premio Homosexual Parroquial de San Jorge, que en Milhomes establecimos para perpetuar su memoria. También muy de agradecer es la participación del escritor Manuel Rivas en la primera entrega de este premio, toda vez que su defensa de la gallardía y altura humanística de estas dos mujeres fue de las que hacen época. En su colaboración Manuel Rivas nos sugirió que al premio se le diese el nombre de las dos mujeres quienes, en todo caso, son las verdaderas protagonistas de la historia, y que dejásemos de tener en consideración a la Iglesia Católica que ella misma se desacredita día a día. Esta consideración de Manolo Rivas no cayó en saco roto y la edición del premio de 2004, a salido a la luz pública con esta denominación sugerida: “Marcela y Elisa”. En esta edición de 2004 colaboró además nuestra internacional cantante Mercedes Peón, quien nos brindó la primicia mundial de un tema que narra la historia de amor de dos chicos. También se sumó al acto la Diputada de Bienestar Social de la Diputación Provincial de A Coruña, Margirada Vázquez, militante del BNG, pero claro, es que la Diputación del PP y la regida por PSOE y BNG no tienen nada que ver en su perspectiva de la homosexualidad. Mientras tanto nuestros munícipes son obtusos de mente y se empecinan en encumbrar otros acontecimientos muchas veces baladís, despreciando, como es el caso, la orgullosa historia de sus ciudadanos y ciudadanas.

 

            Aconteció que encontrásemos la historia de Marcela y Elisa con posterioridad a la de Onorato. Desde ese mismo momento se nos abrieron las puertas del cielo (o del mismo infierno) por creer que era ésta una narración más fácilmente asumible por la municipalidad para ennoblecerla con una calle. Regodeaba nuestra satisfacción el hecho de que fuesen mujeres, cuando tan faltas están las lesbianas de referentes. En varias ocasiones y a varias mujeres con responsabilidades municipales, sugerí que se reconsiderara el tema de la calle sustituyendo a Onorato por Marcela y Elisa. Que bonito, que gracioso, que “ilu”. A todas parecía gustar la historia de Marcela y Elisa. Ninguna movió un dedo.

 

            El reconocimiento a Marcela y Elisa, como ya apuntaba al inicio de este capítulo, tendremos que ir los coruñeses a encontrarlo en otras ciudades. Así es como el mejor artículo periodístico sobre su vida no lo publicó ningún periódico gallego, sino que fue el diario madrileño, El Mundo, el que lo dio a la luz interesándose vivamente por investigar en las propias fuentes de los acontecimientos. Se acrecienta la trascendencia de la publicación hecha por este periódico al decidir su dirección hacerla pública al día siguiente de la celebración de la manifestación del Orgullo Gay en Madrid, cuando millones de españoles estaban pendientes de conocer el resultado y el mensaje transmitido en la misma a la sociedad. Rimbombancia sobre rimbombancia: era domingo y ocupaba el artículo las dos páginas centrales de la publicación. También, si queremos ver sus nombres impresos en un libro, debemos irnos a Madrid y remitirnos al periodista Isaías Lafuente y su libro “Agrupémonos todas” para ver por primera vez registrada su vida en una publicación de este formato. Debo hacer constar que, a pesar de reflejar la historia de estas dos mujeres, el libro, dedicado a glosar las figuras del feminismo español del último siglo, es extremadamente torpe a la hora de hacer justicia a lo que la presencia y lucha de las mujeres lesbianas significaron en el avance del feminismo y sociedad españolas. Todavía estamos, por lo que se ve, muy lejos de que nuestra realidad se vea reconocida en toda su dimensión, incluso entre los escritores e historiadores de talante progresista.

 

            Otro tipo de publicaciones también están haciendo figurar los nombres de Marcela y Elisa (“InfoGAY”, revista de temática homosexual catalana; un periódico en las Islas Canarias, una Hoja Parroquial en Aragón, la página web del Arzobispado de Pamplona…) a lo largo y ancho de la geografía española. De estos acontecimientos tenemos noticia cuando la tenemos (en ocasiones de oídas) y sospechamos que la mayor parte de las veces que se produzcan ni siquiera lleguen a nuestro conocimiento.

 

            De cualquier modo la historia ya está lanzada al mundo y sé de buena fuente que en Galicia ya hay desarrollados dos guiones para el medio audiovisual, desde que hemos devuelto a Marcela y Elisa todo el reconocimiento que se merecen. Ironías del destino, fueron subvencionados por la Xunta de Galicia. La misma Xunta que haría lo habido y por haber para censurarlos si la iniciativa partiese directamente de algún colectivo homosexual gallego.

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Una respuesta a “Marcela y Elisa 1901

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  1. Jose,yo escribí(en su día) una “carta al director” sobre ésta entrega. ¿No la leiste?
    Juan C. mella

    NOTA DE AFLORDEPIEL: La verdad, ya no recuerdo si la leí o no.

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