10 AÑOS DE HISTORIA   Leave a comment

2.- 10 AÑOS DE HISTORIA.

 

            Ciertamente poco empieza de la nada y Milhomes no iba a ser una excepción. Acontecía por los primeros años 90 que el único grupo que existía en Galicia era el Colectivo Gai de Compostela (CGC). Heredó este colectivo el afán reivindicativo de los primeros años 80 en que la ingenuidad de muchos militantes de izquierda homosexuales les hizo creer que sus respectivos partidos se iban a batir el cobre por ellos, como ellos mismos lo estaban haciendo por el resto de la sociedad. Pronto se vio que no era así y años de desmovilización total en Galicia fue lo que precedió a la formación del grupo Compostelano. Entre estos primeros adelantados, figuraban coruñeses como Xosé, Eduardo y Ramón. No me explayo en su identificación puesto que alguno de ellos podría verse afectado gravemente en su trabajo profesional de hacerlo así. En cualquier caso mi agradecimiento por todo lo que, en su momento, hicieron. En cierta medida parte de su labor ha sido ya recopilada por el colectivo Legays, en la exposición que dedicaron a los 20 años de activismo en Galicia.

 

            Consolidado el Colectivo Gai de Compostela, en número de integrantes y tras varios años de trabajo, se vio la oportunidad de que los homosexuales coruñeses que lo integraban, creasen su propio grupo en A Coruña para generar un nuevo centro de trabajo y poder ahorrarse el periplo Coruña-Compostela, Compostela-Coruña, de cada reunión.

 

            Fueron estas personas Esteban D., Álvaro Brandariz y Xosé quienes, después de los actos del 28 de junio de 1993 en Compostela, iniciaron el protocolo de convocar a los interesados en la creación de un colectivo coruñés, a través de una campaña de carteles en la universidad. Esta campaña puso en evidencia cual sería el talante de la ciudad y sus instituciones ya que en Facultades como la de Derecho (feudo por excelencia del “Meilanismo”) los carteles eran arrancados de inmediato por una censura homófoba que vigilaba todo lo que acontecía en la Universidad. Toda la infraestructura del colectivo naciente se resumía en un apartado de correos (el 24, que nos ha sido fiel todo este tiempo) como cauce de comunicación.

 

            Cabe recordar aquí que, entre la creación del CGC y la creación del colectivo de Coruña por escisión bien entendida del propio CGC, hubo un intento de formación de otra agrupación homosexual en la ciudad. La apadrinó el catalán Jordi Petit, uno de los principales moto-res de la reivindicación de los derechos de gays y lesbianas en España desde antes, incluso, de la muerte de Franco. Con el tiempo llegaría a presidir la ILGA, Asociación Internacional de Gays y Lesbianas, que agrupa a centenares de asociaciones de todo el mundo. Lamentablemente no había detrás de esa propuesta más que la ilusión de un muchacho de Cedeira porque emergiese una lucha que evitase a otros homosexulaes tanto sufrimiento, como el que él mismo había padecido. El propio acto en sí resultó ciertamente triste. A este muchacho le venció la tensión de todo lo que significaba ese reto y, en pleno desarrollo del mismo, sufrió un ata-que epiléptico. Era ni más ni menos que la constatación de cómo el propio “herido” en la lucha por la supervivencia, tenía que sacar fuerzas de flaqueza y tomar las riendas de la instauración de la “medicina” que supusiese el remedio de sus males, cosa que, como vimos, no siempre es posible. Aconteció todo esto en la sede del ya desaparecido Ateneo Coruñés, y, lamentablemente no supuso el arrope de otros ciudadanos que nos dignásemos solidarizarnos con la propuesta de este muchacho. Se que hubo una cena con Jordi Petit y este muchacho una vez finalizado el acto, cena a la que yo no acudí porque, inmediatamente después de la charla, estaba convocado para la reunión de otra causa voluntariosa: el antimilitarismo. Ignoro lo que se pudo decir o hacer en esa cena. Tampoco tengo idea de quienes pudieron ir. El caso es que de esta tentativa no salió nada tangible.

 

            Mientras se gestaba en Compostela la formación del grupo coruñés, aconteció que vi en la TVG a Alfredo, integrante del colectivo compostelano, en un momento verdaderamente difícil para mí. Me dirigí a ellos para poder conocerles, pero eso ya no sucedió así, toda vez que me dieron cuenta de que el grupo de Coruña estaba en proceso de formación y me sugerían remitirme directamente a él. Esa fue la razón por la cual estuve presente en la primera convocatoria pública del colectivo coruñés. Aconteció uno de los primeros días de diciembre de 1993. Con nocturnidad, en un vericueto del callejero coruñés, irónicamente llamado Calle Ciega y en un pub subterráneo,  pero esperanzadoramente, llamado “Aurora”. Luego la vida da mil vueltas y te devuelve indirectamente a tus “orígenes”, es decir, en mi caso a Alfredo.

 

Se escapa un tanto del discurso de este libro pero es interesante dejar constancia del retorcimiento en que se nos ha obligado a vivir a tantos y tantos homosexuales. La postura de Alfredo ante la vida era clara y meridiana, respetabilísima y encomiable a mi entender. Pero no lo era tanto para su primo, Fernando, con quien me tropecé en la Universidad. Compartimos, como digo, estudios y pandilla en la que se suponía que el único homosexual era yo. Fernando se permitió las escasas veces en que, estando el presente, salió a colación el tema del activismo gay hacer un reproche hacia la actitud de su primo, actitud que para él resultaba pura parafernalia e innecesaria. Él, Fernando, se sentía fuerte en su rol de ligón hetero pero mira tú por dónde, años después, me lo encuentro cómodamente instalado en un despacho de arquitectura cobrando un sueldo de quitar el hipo y “perreando” por todos los locales de ambiente gay habidos y por haber del Finisterre gallego al madrileño Chueca. El crítico, el divino heterosexual resultó ser el más marica de todos. Claro está, él mismo y sus amigos no de-jan de encontrar una justificación para esta secuencia de actos invocando la homofobia recalcitrante de su familia. ¡Haber quien es el guapo que se sobrepone a ese mundo de represión!. Alfredo fue, para mí, el “guapo”, el que le echó verdadero valor a la vida y no esperó a verse aburguesado para atreverse a vivir con coherencia. Mi respeto siempre lo tendrá Alfredo, para Fernando no puedo reservar el desprecio, no soy yo quien para juzgar lo que haya tenido que vivir, pero siempre lo tendré entre las personas que no han hecho de su vida un gesto gallardo.

 

            A las personas que venían de la experiencia compostelana se sumaron, en aquella cita, Cristina Sanz, José Losada, Rubén Centeno (alguna más falta, pero hace tantos años que la memoria flaquea, llegando incluso a recordar caras y ser incapaz de ponerles nombre). Había nerviosismo y timidez, no en vano para alguno (yo mismo) esa reunión constituía la primera ocasión en que nos encontrábamos, cara a cara, con un grupo de homosexuales que se reunía para conocerse y hablar de sus ilusiones y preocupaciones. A nadie se nos pasaba por la cabe-za, en aquel momento, los avatares que podía depararnos el paso de los años.

 

            Los primeros meses los dedicamos a definir los fines y objetivos del colectivo, así como a buscar una denominación bajo la cual reconocernos. No fuimos muy originales (todo hay que decirlo) al llegar a escoger: “Colectivo Coruñés de Gais e Lesbianas – CCGL”. En la tarea sesuda de “definirnos” nos remitimos en gran medida al debate que ya había desarrollado el colectivo compostelano, que nos precedía en la labor que ahora mismo emprendíamos. El escrito que recoge estas conclusiones es, en síntesis, el siguiente:

 

“- El CCGL es una organización de gays y lesbianas que tiene como principios básicos el diseño y puesta en práctica de una línea de actuación social y legal tendente a la liberación, igualdad  y no discriminación de gays y lesbianas, de cara a vertebrar un movimiento gallego comprometido con la liberación y transformación de nuestra sociedad.

– Desenvolverá   su actuación, el CCGL, siempre en colaboración y conexión con grupos sociales afines, para lograr así una mayor fuerza y repercusión de nuestra lucha.

– El CCGL tiene como prioridad la colaboración y unidad de acción con el CGC y Lesbianas Independientes , o cualquiera otra organización de gays y lesbianas que, en el futuro, nazcan en el país. A nivel estatal buscará su vinculación a alguna de las organizaciones existentes.

– El CCGL reconoce la pluralidad ideológica existente en su seno, siempre dentro de unos principios básicos que regirán nuestro funcionamiento, y que serán el basamento unificador del colectivo. Dentro de la organización no habrá la posibilidad de construir organizaciones paralelas o integradas y sólo podrán hacerlo aquellas nacidas de su propio trabajo (comisiones).

– El CCGL es una organización independiente de cualquier orientación política, mas sensible y solidaria con todo grupo en el que sus objetivos nos parezcan justos y asumibles. En este sentido buscará el apoyo de los grupos que manifiesten una postura próxima y asumidora de nuestras reivindicaciones.

– Todos los afiliados gozarán de los mismos derechos, cualquier persona puede ser miembro del CCGL…

– Los acuerdos se tomarán por votación en asamblea, siendo necesaria la unanimidad en las dos primeras votaciones, bastando la mayoría  simple en la tercera.

– No habrá ningún tipo de cargos en el CCGL, mas allá de los necesarios para un trabajo más eficaz (comisiones, secretariado, etc.) otorgables y removibles por la propia asamblea.

– El CCGL tiene como primer objetivo el de concienciar a la población gay y lesbiana de su situación y la necesidad de lucha. También la defensa y denuncia de cualquier forma de discriminación legal o social, y trabajará por romper la marginalidad a la que hasta ahora estuvo abocada la homosexualidad. Igualmente pretenderá ser foco de discusión y tratamiento de temas que nos afecten e impulsar iniciativas enfocadas al diálogo, información y formación propia y social.

– El colectivo tiene como ámbito de acción la ciudad de A Coruña y comarca, planteando, desde aquí, como objetivo primordial, vertebrar un movimiento gallego y desde ahí la colaboración con organizaciones estatales e internacionales.

– ……

 

            A la par que tomábamos forma se estaban desarrollando otros acontecimientos deriva-dos del trabajo del colectivo compostelano a los que nos sumamos. Así, en enero de 1994 nos encontrábamos (Cristina, Esteban D., Álvaro y yo mismo) como observadores en la reunión de la Coordinadora de Frentes de Liberación Homosexual del Estado Español (COFLHEE) que se celebró en el Centro Xove de Santiago. Estaban representados País Vasco, Cataluña, Madrid, Castilla León y Valencia. No era ésta la única agrupación de colectivos que existía en España, pero si resultó ser la que, en aquel momento, captó nuestra atención por parecernos la más rebelde, la menos contemporizadora con los poderes establecidos y la que más decidida-mente daba la cara por nuestros derechos.

 

Antes incluso de realizar una convocatoria oficial como presentación del colectivo ya salieron escritos concernientes al mismo en la prensa, un ejemplo es la siguiente carta publicada en La Voz de Galicia (febrero de 1994), la cual, por lo que me consta, es el primer escrito que el colectivo remite para su publicación.

 

 “SOBRE LA HOMOSEXUALIDAD.

 

Allá la iglesia católica y los que con ella comulguen. Allá quien, acatando su doctrina, interprete como pecado, enfermedad y degeneración los sentimientos homosexuales.

Quienes vivimos la homosexualidad con coherencia y no nos consideramos por ello neuróticos, enfermos, ni con desequilibrios infantiles no podemos dejar pasar por alto informaciones como la publicada el 15 de enero, en las cuales se cita una tesis que trata de incriminarnos y acusarnos por razón de homosexualidad.

Los componentes del Colectivo Coruñés de Gays y Lesbianas consideramos que nuestra liberación no reside en la curación de algo que por principio ni es insano ni es una enfermedad, sino que se basa en la aceptación de nosotros mismos y en que la sociedad, cuando menos, nos respete tal como somos. Asimismo, cuando una persona allí citada sentencia que la homosexualidad es una neurosis que deriva de un infantilismo psíquico, entendemos que está confundiendo las causas con los efectos, pues si en algunos casos se puede hablar de neurosis, ésta es debida fundamentalmente a la represión que la sociedad ejerce sobre el comportamiento homosexual.

Negamos rotundamente que el hecho de aceptar nuestras diferencias constituya una cobardía tanto por nuestra parte como por parte de la sociedad, como el psicólogo holandés citado quiere hacer ver.

Deseamos, finalmente, lamentar que bajo una falsa apariencia científica se siga dando pábulo a lo que es única y exclusivamente intolerancia y falta de respeto por la pluralidad del ser humano”.

 

            Con  esta carta al director quedó inaugurado uno de los principales cauces de expresión que tendrá el grupo para entrar en el debate público, toda vez que las publicaciones regulares y de gran difusión elaboradas por el propio colectivo no dejaban de ser sino una quimera. Será también de la lectura de estas cartas de lo que se podrá ir perfilando la opinión del colectivo en relación a muy diversos temas ya que no faltaron las ocasiones en que no hubiese otro medio escrito en el que quedasen reflejadas.

 

            Inicio, pues, la narración de las principales actividades del colectivo:

 

Manifiesto fundacional:

   

 

NOTA PARA BLOG: El cartel que adjunto es el primer documento que me consta haya creado el colectivo.

 

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: